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Tarta de queso estilo Mercadona La Viña
Descubre cómo hacer en casa una tarta de queso cremosa y dorada al estilo de la famosa La Viña, inspirada en la versión de Mercadona, con ingredientes natu

Fotografía editorial · RecetaGenial Studio
Receta paso a paso
Tarta de queso estilo Mercadona La Viña
Mise en place
Ingredientes
Del fuego a la mesa
Preparación
Tarta de queso estilo Mercadona La Viña

La tarta de queso estilo La Viña se ha convertido en un clásico de la repostería vasca y, gracias a su versión comercial en Mercadona, muchas personas han descubierto su irresistible combinación de cremosidad interior y superficie dorada. En este artículo te guiamos paso a paso para reproducir en casa una tarta de queso igual de deliciosa, pero utilizando ingredientes naturales y sin aditivos innecesarios. El resultado es un postre cremoso, aromático y con ese toque de caramelo en la capa superior que recuerda a la tarta de la famosa La Viña de San Sebastián.
Historia y origen
La tarta de queso La Viña nació en el Bar‑Restaurante La Viña, ubicado en la parte vieja de San Sebastián, a principios de los años 80. Su creador, Santiago Rivera, buscaba un postre sencillo pero con una textura única que destacara por su cremosidad y su ligero dorado en la superficie. A diferencia de las tartas de queso tradicionales que llevan base de galleta o masa brisa, la La Viña se hornea sin base, lo que permite que el relleno se cocine de manera uniforme y adquiera su característica casi de flan intenso. La receta original se difundió gracias a la generosidad de Rivera, quien la compartió públicamente para que cualquier aficionado pudiera recrearla en su hogar. Con el tiempo, la popularidad de la tarta cruzó fronteras y se convirtió en un referente de la cocina española contemporánea, apareciendo en libros de cocina, blogs gastronómicos y programas de televisión.
En 2022 Mercadona lanzó su propia versión congelada, inspirada en la La Viña, con el objetivo de ofrecer a los consumidores una opción lista para hornear que mantuviera el perfil de sabor y textura del producto artesanal. Aunque la versión industrial incluye ciertos estabilizantes y conservantes para prolongar su vida útil, muchos cocineros caseros prefieren partir de la receta tradicional y utilizar ingredientes frescos, evitando aditivos y controlando la cantidad de azúcar y grasa según sus preferencias.
Ingredientes detallados
Para obtener una tarta de queso cremosa y bien estructurada, necesitarás los siguientes ingredientes (para un molde de 18 cm y aproximadamente 6 porciones):
- 800 g de queso crema natural: elige uno sin aditivos, estabilizantes ni gomas; la textura debe ser untuosa y ligeramente ácida. Marcas como Philadelphia sin aditivos o queso crema de granja funcionan bien.
- 4 huevos grandes, a temperatura ambiente: los huevos aportan estructura, emulsión y ese rico color dorado. Batirlos a temperatura ambiente facilita su integración y evita que la masa se corte.
- 200 g de nata líquida con 35 % de materia grasa: la nata aporta la grasa necesaria para la cremosidad y ayuda a estabilizar la mezcla durante el horneado. Evita nata para cocinar con aditivos; busca una nata pura para montar.
- 150 g de azúcar moreno: el azúcar moreno aporta humedad, un leve sabor a caramelo y un color más dorado en la superficie. Si prefieres un sabor más neutro, puedes usar azúcar blanco, pero perderás ese matiz.
- 1 cucharadita de extracto de vainilla natural: la vainilla realza los sabores lácteos y redondea el perfil aromático. Evita esencias artificiales; el extracto puro brinda mayor profundidad.
- 1 pizca de sal fina: la sal potencia el sabor de los otros ingredientes y equilibra la dulzura.
- 1 cucharada de harina de trigo (opcional): añadir harina ayuda a absorber la humedad excesiva y reduce la probabilidad de grietas; sin embargo, si buscas una textura ultracremosa y similar a un flan, puedes omitirla.
Utensilios necesarios
- Molde desmontable de 18 cm de diámetro, preferiblemente con borde liso para facilitar el desmolde.
- Papel vegetal para hornear, suficiente para forrar la base y los bordes si lo deseas.
- Batilla de varillas o batidora de mano de velocidad media.
- Espátula de silicona o lengua para alisar la superficie.
- Papel de aluminio (opcional, para cubrir la tarta si se dora demasiado durante el horneado).
- Rejilla para enfriar la tarta una vez fuera del horno.
Preparación paso a paso (detallada)
Precalienta el horno a 180 °C y coloca una rejilla en el nivel medio. Mientras el horno alcanza la temperatura, toma un círculo de papel vegetal del mismo diámetro que la base del molde, humedécelo ligeramente bajo el grifo y escúrrelo bien; este papel humedecido se adherirá mejor al molde y evitará que la masa se filtre por la base.
Prepara el queso crema: en un bol grande de acero inoxidable o vidrio, coloca los 800 g de queso crema y, utilizando una batilla de varillas, bate a velocidad media durante aproximadamente 2 minutos hasta obtener una masa lisa, brillante y sin grumos. Raspa los lados del bol con una espátula para asegurarte de que todo el queso se incorpore uniformemente.
Incorpora los huevos: agrega el primer huevo y bate a velocidad baja‑media hasta que desaparezca completamente. Repite este proceso con los restantes tres huevos, añadiéndolos uno a uno y esperando a que cada uno se integre totalmente antes de agregar el siguiente. Este método lento evita que la mezcla se corte y garantiza una emulsión estable.
Endulza y aromatiza: incorpora los 150 g de azúcar moreno y la cucharadita de extracto de vainilla. Aumenta ligeramente la velocidad de la batilla y mezcla durante 1‑2 minutos, observando cómo la mezcla adquiere un tono ligeramente más pálido y la textura se vuelve más cremosa. Si notas que el azúcar no se disuelve totalmente, continúa batiendo unos segundos más.
Añade la nata y la sal: vierte los 200 g de nata líquida y la pizca de sal. Mezcla a velocidad baja‑media hasta lograr una crema homogénea, brillante y sin grumos visibles. En este punto la mezcla debe tener una consistencia similar a un batido espeso pero vertible.
Opcional – harina: si decides usar la cucharada de harina de trigo, agrégala ahora y mezcla con movimientos envolventes utilizando una espátula, evitando sobrebatir. La harina debe desaparecer completamente, dejando la mezcla ligeramente más densa pero todavía fluida.
Vierte la masa en el molde preparado, asegurándote de que el papel vegetal quede bien colocado y sin arrugas. Utiliza la espátula para alisar la superficie, haciendo movimientos suaves de un lado a otro hasta que quede completamente nivelada.
Horneado: introduce el molde en el horno, situado en la rejilla central, y hornea durante exactamente 50 minutos. No abras la puerta del horno durante los primeros 30 minutos para evitar cambios bruscos de temperatura. A los 40 minutos, revisa visualmente: los bordes deben presentar un dorado uniforme y firme, mientras el centro debe mostrar un leve temblor al mover ligeramente el molde (como un flan ligeramente firme). Si el centro sigue muy líquido, continúa horneando en intervalos de 5 minutos, vigilando constantemente para que no se excesivamente dore.
Enfriado gradual: una vez transcurrido el tiempo de horneado, apaga el horno, abre la puerta ligeramente (unos 5 cm) y deja la tarta dentro del horno durante aproximadamente 30 minutos. Este enfriado lento dentro del ambiente todavía cálido del horno evita el choque térmico que provoca grietas en la superficie.
Refrigeración: tras el enfriado dentro del horno, retira cuidadosamente el molde (con guantes si aún está caliente) y colócalo sobre una rejilla a temperatura ambiente durante 15 minutos más. Luego, desmolda pasando un cuchillo delgado por los bordes si es necesario y levanta la tarta con la base del molde. Colócala en un plato de servir o directamente en la bandeja donde la refrigerarás. Tápala con film transparente, asegurándote de que no toque la superficie, y refrigérala mínimo 4 horas; lo ideal es dejarla toda la noche (8‑12 horas) para que los sabores se asienten y la textura alcance su máxima cremosidad.
Consejos del chef
En mi cocina, suelo preparar esta tarta el día antes de una reunión familiar o una celebración, ya que el reposo prolongado en frío intensifica el sabor y facilita obtener cortes limpios y sin desmoronarse. Un truco esencial para evitar grietas es precisamente el enfriado gradual dentro del horno con la puerta entreabierta, tal como se indica en el paso 9; si tu horno tiende a enfriarse muy rápido, puedes apagar el horno y dejar la puerta cerrada pero colocar una toalla de cocina gruesa sobre la puerta para reducir la pérdida de calor.
Además, si observas que la superficie se dora demasiado antes de que el interior esté cocido, cubre ligeramente la tarta con un trozo de papel de aluminio durante los últimos 10‑15 minutos de horneado. El papel debe quedar suelto, sin presionar la superficie, para permitir que el vapor escape y evitar acumulación de humedad que podría provocar una textura gomosa.
Para lograr un corte limpio, sumerge el cuchillo en agua caliente, sécalo rápidamente y corta la tarta con un movimiento suave de vaivén. Repite este proceso entre cada segmento para que la hoja esté siempre caliente y limpia, evitando que la tarta se arranque.
Variantes y adaptaciones
- Versión sin lactosa: sustituye el queso crema y la nata por alternativas vegetales sin lactosa y con alto contenido de grasa, como queso crema de almendra (aprox. 20 % grasa) o de anacardos, y nata de coco (mínimo 20 % grasa). Ajusta la cantidad de líquido si la mezcla queda demasiado espesa; puedes añadir hasta 30 ml de leche de avena sin azúcar para lograr la consistencia adecuada.
- Toque cítrico: agrega la ralladura fina de medio limón pequeño (sin la parte blanca) junto con la vainilla en el paso 4. El cítrico aporta frescura y corta la dulzura, creando un contraste muy agradable al paladar.
- Base crujiente: si prefieres una base, tritura 120 g de galletas tipo Digestive o Maria y mézclalas con 30 g de mantequilla derretida. Distribuye uniformemente esta mezcla en el fondo del molde, presionando con el dorso de una cuchara para compactarla, y luego vierte la masa de queso encima. Hornea siguiendo el mismo tiempo y temperatura; la base quedará dorada y crujiente.
- Reducción de azúcar: puedes disminuir el azúcar a 100 g y compensar con ½ cucharadita más de extracto de vainilla o una pizca de stevia pura. Ten en cuenta que reducir demasiado el azúcar puede afectar la capacidad de retención de humedad y hacer que la tarta quede menos cremosa y más propensa a agrietarse.
- Versión con frutas: incorpora 80 g de frutos rojos frescos (fresas, frambuesas o arándanos) picados finamente en el paso 5, después de añadir la nata. La fruta aporta jugosidad y un toque ácido que equilibra la riqueza del queso.
Maridaje y presentación
Esta tarta de queso se disfruta sola, pero también combina maravillosamente con una variedad de acompañamientos. Sirve cada porción con un chorrito de mermelada de frutos rojos casera o una cucharadita de miel de flores para resaltar su dulzura. Un café espresso intenso o un té negro Darjeeling hacen excelente compañía, ya que su amargor contrasta con la grasa y el dulzor de la tarta.
Para una presentación más elegante, coloca una hoja de menta fresca o una frambuesa entera en el centro del plato y espolvorea ligeramente azúcar glas mediante un colador fino justo antes de servir. Si deseas destacar el aspecto dorado, puedes pasar rápidamente el plato bajo el grill del horno (función grill) durante 30 segundos, vigilando que no se queme.
Preguntas frecuentes
¿Puedo congelar la tarta de queso?
Sí, una vez completamente fría y firme (después de la refrigeración mínima de 4 horas), envuélala bien en film transparente y luego en una capa de papel de aluminio. Se conserva hasta 2 meses en el congelador sin perder calidad. Para consumirla, transfiérela al refrigerador y deja que se descongele lentamente durante 12‑16 horas; luego retira los envoltorios y sirve directamente.
¿Por qué mi tarta quedó con grietas en la superficie?
Las grietas suelen deberse a un enfriado demasiado rápido o a un exceso de horneado. Asegúrate de seguir el enfriado gradual dentro del horno con la puerta entreabierta y de no sobrepasar el tiempo de cocción indicado; el centro debe quedar ligeramente tembloroso al mover el molde. Si tu horno tiene puntos calientes, gira el molde a mitad de cocción para una distribución uniforme del calor.
¿Es necesario usar azúcar moreno?
No es obligatorio, pero el azúcar moreno aporta un tono más profundo y un ligero sabor a caramelo que mejora el perfil de la tarta. Si lo sustituyes por blanco, el resultado seguirá siendo delicioso, aunque menos complejo en matices de sabor. Para una alternativa natural, puedes usar azúcar de coco en la misma cantidad, que aporta notas tostadas similares.
Inspiración y referencias
Esta receta se basa en la tradición de la tarta de queso La Viña del Bar‑Restaurante La Viña (San Sebastián) y en la versión comercial disponible en Mercadona. Para profundizar, puedes consultar las siguientes fuentes (enlaces nofollow):
- Bon Viveur: https://www.bonviveur.es/producto/tarta-queso-mercadona
- PequeRecetas: https://www.pequerecetas.com/actualidad/tarta-de-queso-la-vina-mercadona/
- Tu Revista de Cocina: https://turevistadecocina.com/tarta-de-queso-de-mercadona/
Información nutricional y seguridad alimentaria
Según las guías de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), es recomendable utilizar productos lácteos pasteurizados, como el queso crema y la nata indicados, para minimizar riesgos microbiológicos asociados a productos lácteos crudos. Además, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) sugiere moderar el consumo de azúcares añadidos; por ello, considerar una reducción parcial del azúcar o acompañar la tarta con fruta fresca puede contribuir a una dieta más equilibrada y ayudar a mantener la ingesta diaria de azúcares dentro de los límites recomendados (< 25 g para mujeres y < 35 g para hombres según la OMS, adaptado a las guías europeas). El contenido aproximado de cada porción (1/6 de la tarta) es de 320 kcal, con 22 g de grasa (de los cuales 14 g son saturados), 24 g de hidratos de carbono (incluyendo 18 g de azúcares) y 6 g de proteína.
Criterio editorial
Información culinaria con fuentes verificables.
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
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Ley 17/2011 de seguridad alimentaria
Marco legal y protección del consumidor
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Codex Alimentarius · OMS/FAO
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