Albóndigas de carne molida en salsa de tomate

Deliciosas albóndigas de carne molida bañadas en una salsa de tomate casera, jugosas y fáciles de preparar para cualquier comida familiar.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 500 g de carne molida de res (80/20)
- 1 huevo grande
- 50 g de pan rallado
- 50 ml de leche
- 1 cebolla mediana, picada finamente
- 2 dientes de ajo, picados
- 400 g de tomate triturado
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de azúcar
- Sal y pimienta al gusto
- 1 cucharadita de orégano seco
- Opcional: unas hojas de albahaca fresca para decorar
Preparación
Coloca el pan rallado en un recipiente y viértela la leche. Deja reposar 2 minutos hasta que absorba todo el líquido y luego escúrrela bien con las manos.
En un bol amplio, mezcla la carne molida, el huevo, el pan remojado y escurrido, la cebolla y el ajo picados, sal, pimienta y orégano. Mezcla con las manos hasta obtener una masa homogénea, sin sobretrabajar.
Con las manos húmedas, forma bolitas de aproximadamente 2 cm de diámetro y colócalas en una bandeja.
Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio‑alto y dora las albóndigas por todos lados unos 2‑3 minutos por lado, hasta que adquieran color dorado. Retíralas y reserva.
En la misma sartén, agrega el tomate triturado, el azúcar y una pizca de sal y pimienta. Cocina a fuego lento 4‑5 minutos, removiendo ocasionalmente.
Vuelve a colocar las albóndigas en la salsa, tapa la sartén y reduce el fuego a bajo. Deja cocinar tapado 20‑25 minutos, o hasta que las albóndigas estén totalmente cocidas y la salsa haya espesado ligeramente. Verifica que la temperatura interna alcance al menos 71 °C siguiendo las indicaciones de la AESAN.
Apaga el fuego, deja reposar 5 minutos tapado, decora con albahaca fresca si lo deseas y sirve caliente con arroz blanco o pan crujiente.
¡Buen provecho!
RecetaDolce Studio
Descubierto en RecetaDolce.com
La excelencia culinaria española en tu hogar.
© 2026 RecetaDolce Studio
"Para un resultado verdaderamente profesional, asegúrate de que todos tus ingredientes estén a temperatura ambiente antes de comenzar. La paciencia es el secreto de la excelencia."
Ver protocolo de higiene profesional →Albóndigas de carne molida en salsa de tomate
Las albóndigas son un plato que trasciende fronteras y se adapta a los gustos de cada hogar. En España, la tradición de preparar albóndigas con carne molida se remonta a generaciones, donde se aprovechaban los restos de carne y se les daba una segunda vida en forma de bolitas jugosas bañadas en salsa. Esta versión, con salsa de tomate casera, destaca por su equilibrio entre la riqueza de la carne y la acidez suave del tomate, creando un reconfortante guiso ideal para cualquier día de la semana.

Historia y contexto
El término albóndiga proviene del árabe al‑búnduq, que significa nuez. Llegó a la Península Ibérica durante la época musulmana y se transformó con el tiempo en la pequeña bola de carne que hoy conocemos. En la cocina española, las albóndigas se elaboran con distintas carnes: ternera, cerdo, pollo o incluso pescado, pero la combinación más popular sigue siendo la de res o una mezcla de res y cerdo. La salsa de tomate, introducida tras el descubrimiento de América, se convirtió en el acompañamiento clásico porque su dulzor natural contrasta con la grasa de la carne y aporta un color atractivo al plato.
Por qué esta receta funciona
Esta propuesta se basa en la experiencia de varios recursos de cocina casera que enfatizan la simplicidad sin sacrificar sabor. La clave está en humedecer la carne con pan remojado en leche y un huevo, lo que garantiza una textura tierna incluso después de una cocción prolongada en salsa. Además, el toque de orégano y un poco de azúcar en la salsa ayuda a redondear la acidez del tomate, logrando un perfil de sabor que agrada tanto a niños como a adultos.
Ingredientes (para 4 porciones)
- 500 g de carne molida de res (preferiblemente con 20 % de grasa para mayor jugosidad)
- 1 huevo grande, a temperatura ambiente
- 50 g de pan rallado (pan blanco sin corteza works mejor)
- 50 ml de leche entera
- 1 cebolla mediana (≈150 g), pelada y picada muy fina
- 2 dientes de ajo, pelados y picados
- 400 g de tomate triturado natural (sin azúcar añadido)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de azúcar blanco (opcional, para equilibrar la acidez)
- Sal marina fina al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- 1 cucharadita de orégano seco
- Opcional: 8‑10 hojas de albahaca fresca para decorar y un chorrito de vinagre balsámico al final (añade profundidad)
Utensilios recomendados
- Bol grande para mezclar
- Sartén de fondo grueso de 28 cm
- Espátula de madera o silicone
- Cuchillo de chef y tabla de cortar
- Medidor de líquidos y cucharas medidoras
- Termómetro de cocina (opcional pero útil para verificar la temperatura interna)
Paso a paso detallado
- Preparar el pan: Coloca el pan rallado en un recipiente pequeño y viértela la leche. Deja reposar 2 minutos hasta que absorba todo el líquido y luego escúrrela bien con las manos, presionando suavemente para eliminar el exceso. Reservar.
- Mezclar la carne: En un bol amplio, incorpora la carne molida, el huevo, el pan remojado y escurrido, la cebolla y el ajo picados, una pizca generosa de sal, pimienta al gusto y el orégano seco. Mezcla con las manos o con una cuchara de madera hasta que todos los ingredientes estén distribuidos de forma uniforme. Evita sobretrabajar la mezcla; basta con que se integren los componentes, ya que un exceso de manipulación puede desarrollar proteínas y tornar la carne más densa.
- Formar las albóndigas: Humedece ligeramente las palms de las manos con agua fría para evitar que la carne se pegue. Toma porciones de aproximadamente 20 g y forma bolitas de 2 cm de diámetro, intentando que todas tengan un tamaño similar para una cocción uniforme. Colócalas en una bandeja o plato limpio.
- Sellado inicial: Calienta el aceite de oliva en la sartén a fuego medio‑alto. Cuando el aceite esté brillante y caliente (pero sin humo), agrega las albóndigas en una sola capa, sin amontonarlas. Deja que se doren sin moverlas durante unos 2 minutos, luego girarlas con una espátula para dorar el otro lado. El objetivo es crear una costra ligera que retenga los jugos; no es necesario cocinarlas completamente en esta fase. Tras dorar, transfiérelas a un plato y reserva.
- Preparar la salsa: En la misma sartén, reduce el fuego a medio y añade el tomate triturado. Incorpora el azúcar, una pizca de sal y pimienta, y mezcla. Cocina a fuego lento durante 4‑5 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo. Si la salsa parece demasiado espesa, puedes añadir un chorrito de agua o caldo de verduras.
- Cocción final: Vuelve a colocar las albóndigas doradas en la salsa, distribuyéndolas de manera que queden parcialmente sumergidas. Tapa la sartén con su tapa o con papel de aluminio y reduce el fuego a bajo. Deja cocinar tapado durante 20‑25 minutos, o hasta que las albóndigas estén completamente cocidas en el centro. Para asegurar la inocuidad alimentaria, verifica que la temperatura interna alcance al menos 71 °C, siguiendo las recomendaciones de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) para carnes molidas.
- Reposo y servicio: Apaga el fuego y deja reposar el guiso tapado otros 5 minutos antes de servir. Esto permite que los sabores se asienten y que la salsa espese ligeramente. Si lo deseas, decora con hojas de albahaca fresca y, opcionalmente, unas gotas de vinagre balsámico para realzar el brillo del plato. Sirve bien caliente, acompañado de arroz blanco, couscous de trigo integral o rebanedas de pan rústico tostado.
Consejo del chef
Para obtener albóndigas ultra jugosas, incorpora un poco de líquido extra a la mezcla: además del huevo y el pan remojado en leche, puedes añadir una cucharada de yogur natural o de ricotta. Este aporte de humedad evita que la carne se reseque durante la larga cocción en salsa y brinda una textura más delicada.
En mi cocina, suelo preparar estas albóndigas los domingos cuando tengo tiempo para dejar que la salsa reduzca lentamente y los aromas llenen la casa. El toque final de albahaca fresca aporta un perfume que recuerda a los guisos de la abuela, y el leve dulzor del azúcar en la salsa equilibra perfectamente la acidez del tomate.
Variantes y acompañamientos
- Albóndigas al vino tinto: Sustituye mitad del tomate por un buen vino tinto reserva y añade una ramita de tomillo mientras se reduce la salsa.
- Versión picante: Incorpora ½ cucharadita de pimentón ahumado picante o una guindilla fresca picada al sofrito de cebolla y ajo.
- Albóndigas al horno: Después de dorarlas, colócalas en una fuente para horno, cúbrelas con salsa y hornea a 180 °C durante 25 minutos.
- Acompañamientos ligeros: Sirve sobre una cama de espárragos verdes salteados o una ensalada de rúcula y parmesano para equilibrar la riqueza del plato.
- Para niños: Reduce o elimina el pimentón picante y sirve con puré de patata y zanahoria glaseada.
Almacenamiento y recalentado
- En nevera: Guarda las albóndigas en su salsa dentro de un recipiente hermético durante máximo 3 días.
- En congelador: Deja enfriar completamente, transfiérelas a una bolsa o recipiente apto para congelación y almacénalas hasta 3 meses. Para descongelar, pásalas al nevero durante 12 horas y recalienta en salsa a fuego lento hasta que estén bien calientes.
- Recalentado en microondas: Coloca una porción en un plato apto, tapa ligeramente y calienta en intervalos de 1 minuto, revolviendo entre intervalos para evitar puntos fríos.
Información nutricional aproximada (por porción)
- Energía: 380 kcal
- Proteínas: 22 g
- Grasas: 24 g (de las cuales saturadas 8 g)
- Carbohidratos: 12 g (azúcares 6 g)
- Fibra: 2 g
- Sodio: 450 mg
Estos valores son estimaciones basadas en los ingredientes indicados y pueden variar según las marcas y porciones exactas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar la mezcla con antelación?
Sí, puedes formar las albóndigas y mantenerlas refrigeradas, tapadas con film, hasta 12 horas antes de cocinar. Si las vas a congelar crudas, colócalas en una bandeja separada y tras congelar, transfiérelas a una bolsa.
¿Qué hacer si la salsa queda demasiado líquida?
Incrementa el fuego a medio‑sin tapar y deja reducir unos 5‑10 minutos, removiendo frecuentemente. También puedes disolver una cucharadita de maicena en agua fría y añadirla a la salsa, cocinando unos minutos más hasta espesar.
¿Se puede hacer esta receta sin gluten?
Sustituye el pan rallado por pan sin gluten triturado o por harina de almendra fina, y asegúrate de que todos los demás ingredientes (como el caldo si lo usas) estén libres de gluten.
Inspiración y referencias
Esta receta se beneficia de la combinación de técnicas tradicionales y aportes modernos encontrados en fuentes confiables de cocina española y latinoamericana:
- Cocina Fácil – 22 recetas de carne molida tan fáciles como deliciosas (https://www.cocinafacil.com.mx/recetas/recetas-de-carne-molida-para-preparar-de-manera-facil-y-practica) rel="nofollow"
- Tía Clara – 25 Recetas con Carne Molida (https://tiaclara.com/es/recetas-carne-molida/) rel="nofollow"
- Nestlé Recetas – Recetas con carne molida (https://www.recetasnestle.com.mx/categorias/recetas-con-carne-molida) rel="nofollow"
Nuestra
edición
semanal
"Secretos de alta cocina y las historias detrás de los platos más emblemáticos de España, directos a tu bandeja de entrada."
Suscripción Exclusiva
Ingresa tu correo para recibir nuestra guía de "Tapas de Autor" de regalo.
- Acceso a Recetas Privadas
- Masterclasses Mensuales
- Guías en PDF de Temporada
- Invitaciones a Eventos

